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jueves, 10 de junio de 2010

HERÓDOTO DE HALICARNASO: El Padre de la Historia.


Nombre Heródoto de Halicarnaso (Ἡρόδοτος Ἁλικαρνᾱσσεύς)
Nacimiento c. 484 a. C.
Halicarnaso, Caria, Anatolia
Defunción c. 425 a. C.
Turios, Calabria o Pella, Macedonia
Ocupación Historiador, geógrafo
Obras notables: Historias


El texto que viene a continuación, esta extraido de Los nueve libros de la Historia
de Herodoto

AQUIpuedes consultar esta MAGNA OBRA



CXLII. A propósito de lo referido, decíanme los egipcios a una con sus sacerdotes, y lo comprobaban con sus monumentos, que contando desde el primer rey hasta el sacerdote de Vulcano, el último que allí reinó, habían pasado en aquel período 341 generaciones de hombres, en cuyo transcurso se habían ido sucediendo en Egipto, otros tantos sumos sacerdotes e igual número de reyes. Contando, pues, 100 años por cada 3 generaciones, las 300 referidas dan la suma de 10.000 años, y las 41 que restan además, componen 11.340. En el espacio de estos 11.340 años decían que ningún Dios hubo en forma humana, añadiendo que ni antes ni después, en cuantos reyes había tenido Egipto, se vio cosa semejante. Contaban, empero, que en el tiempo mencionado, el sol había invertido por cuatro veces su carrera natural, saliendo dos veces desde el punto donde regularmente se pone, y ocultándose otras dos en el lugar de donde nace por lo común, sin que por este desorden del cielo se hubiese alterado cosa alguna en Egipto, así de las que nacen de la tierra, como de las que proceden del río, ni en las enfermedades, ni en las muertes de los habitantes.

Este texto ha levantado verdaderos rios de tinta, acusaciones , afirmaciones, negaciones y todo lo que se pueda imaginar.
Si se dan por buenos los 11.340 años de historia, que Heródoto refleja......¡Ay madre! Ahora si que se desmonta el chiringuito oficial. Sería tanto como admitir que hace 14.000 años, por aquellos parajes, existió una civilización y no de harapos precisamente.
Es curioso que se le reconozca como el padre de la Historia, pero que al mismo tiempo se refieran a el como alguien que sumaba incongruencias en sus relatos.
¿Que ganaba Heródoto con tergiversar sus escritos? ¿Vender más ejemplares? ¿Entrar en el "Hall of the fame"?
Si bien podemos creer, que ciertos acontecimientos y situaciones, escapasen a su conocimiento, no es menos cierto, que fue notario de la realidad que su inquietud le llevó a descubrir.

¿Acaso pretendía el sacerdote con el que mantuvo su charla, magnificar el entorno e historia egipcios? Pués creemos que no. En un pais que era sino la sombra de lo que en tiempos fué...difícil.
¿Por que no admitir, que el investigador recibe una historia documentada (pués Herodoto nos cuenta que así se halla reflejado en sus momumentos)y posteriormente la transcribe?
Porque eso sería una vez más tirar por tierra todo lo establecido, aunque gran parte de ello se base en verdades a medias.


A continuación sus crónicas sobre las pirámides:
CXXV. La pirámide fue edificándose de modo que en ella quedasen unas gradas o poyos que algunos llaman escalas y otros altares. Hecha así desde el principio la parte inferior, iban levantándose y subiendo las piedras, ya labradas, con cierta máquina formada de maderos cortos que, alzándolas desde el suelo, las ponía en el primer orden de gradas, desde el cual con otra máquina que en él tenían prevenida las subían al segundo orden, donde las cargaban sobre otra máquina semejante, prosiguiendo así en subirlas, pues parece que cuantos eran los órdenes de gradas, tantas eran en número las máquinas, o quizá no siendo más que una fácilmente transportable, la irían mudando de grada en grada, cada vez que la descargasen de la piedra; que bueno es dar de todo diversas explicaciones. Así es que la fachada empezó a pulirse por arriba, bajando después consecutivamente, de modo que la parte inferior, que estribaba en el mismo suelo, fue la postrera en recibir la última mano. En la pirámide está notado con letras egipcias cuánto se gastó en rábanos, en cebollas y en ajos para el consumo de peones y oficiales; y me acuerdo muy bien que al leérmelo el intérprete me dijo que la cuenta ascendía a 4.600 talentos de plata. Y si esto es así, ¿a cuánto diremos que subiría el gasto de herramientas para trabajar, y de víveres y vestidos para los obreros, y más teniendo en cuenta, no sólo el tiempo mencionado que gastaron en la fábrica de tales obras, sino también aquel, y a mi entender debió ser muy largo, que emplearían así en cortar la piedra como en abrir la excavación subterránea?

CXXVI. Viéndose ya falto de dinero, llegó Quéope a tal extremo de avaricia y bajeza, que en público lupanar prostituyó a una hija, con orden de exigir en recompensa de su torpe y vil entrega cierta suma que no me expresaron fijamente los sacerdotes. Aun más; cumplió la hija tan bien con lo que su padre tan mal le mandó, que a costa de su honor quiso dejar un monumento de su propia infamia, pidiendo a cada uno de sus amantes que le costeara una piedra para su edificio; y en efecto, decían que con las piedras regaladas se había construido una de las tres pirámides, la que está en el centro delante de la pirámide mayor, y que tiene pletro y medio en cada uno de sus lados.

CXXVII. Muerto Quéope después de un reinado de cincuenta años, según referían, dejó por sucesor de la corona a su hermano Quefren, semejante a él en su conducta y gobierno. Una de las cosas en que pretendió imitar al difunto, fue en querer levantar una pirámide, como en efecto la levantó, pero no tal que llegase en su magnitud a la de su hermano, de lo que yo mismo me cercioré habiéndolas medido entrambas. Carece aquella de edificios subterráneos, ni llega a ella el canal derivado del Nilo que alcanza a la de Quéope, y corriendo por un acueducto allí construido, forma y baña una isla, dentro de la cual dicen que yace este rey. Quefren fabricó la parte inferior de su columna de mármol etiópico vareteado, si bien la dejó cuarenta pies más baja que la pirámide mayor de su hermano, vecina a la cual quiso que la suya se erigiera, hallándose ambas en un mismo cerro, que tendrá unos cien pies de elevación. Quefren reinó cincuenta y seis años.

CXXVIII. Estos dos reinados completan los 106 años en que dicen los egipcios haber vivido en total miseria y opresión, sin que los templos por tanto tiempo cerrados se les abrieran una sola vez. Tanto es el odio que conservan todavía contra los dos reyes, que ni acordarse quieren de su nombre por lo general; de suerte que llaman a estas fábricas las pirámides del pastor Filitis, quien por aquellos tiempos apacentaba sus rebaños por los campos en que después se edificaro
n.

¿Adivina, adivinanza, por que aquí no se tumba su relato? Pués sencillamente porque no se aleja de la concepción oficial. Aunque al mismo Heródoto, no le concuerda lo que le cuentan.

Aunque seas la mayor de las eminencias, como saques los piés del tiesto, los padres protectores de la humanidad, irán por ti.
Por cierto: ¿De quien quieren protegernos? ¿De ellos o de nosotos mismos?

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